Según un reporte del canal 5 de noticias, el gobierno reconoció la pérdida de centenares de bosques vírgenes, incluidas áreas protegidas de importante biodiversidad con las consiguientes consecuencias económicas, como resultado de incendios forestales ocurridos en 2024.
La información detalló cómo decenas de agricultores fueron afectados por variaciones climáticas sin antecedentes entre inundaciones inesperadas y sequías prolongadas, las cuales dañaron cultivos y dilataron las cadenas de suministro de alimentos.
Otro daño importante se comprobó en los arrecifes de coral de Belice, los más grandes del hemisferio occidental, al enfrentar consecuencias, por el aumento de la temperatura del mar, entre las que se destacó el blanqueamiento de éstos debido al estrés cuando expulsan las algas que les proporcionan nutrientes y provoca la muerte.
Sobre este particular, Colin Young, director ejecutivo del Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe, advirtió la necesidad de concretar acciones urgentes, pues “los arrecifes son vitales para la protección costera, la pesca y el turismo».
En medio de esta compleja situación, el primer ministro John Briceño, al referirse a los esfuerzos del país, apuntó la decisión de ampliar las zonas de protección de la biodiversidad y de áreas marinas protegidas al 25 por ciento al finalizar el año, con una meta de llegar al 30 por ciento para 2026.
Otro programa que se inició este año es el denominado «Fondo para la pesca», cuyo objetivo es brindar a los pescadores en pequeña escala apoyo financiero para mejorar los medios de vida y al mismo tiempo proteger el ecosistema marino.
El ministro de Desarrollo Sostenible, Orlando Habet, abogó por una política integral de uso de la tierra, para equilibrar el desarrollo agrícola con la preservación del medio ambiente, y enfatizó en la adopción de prácticas sostenibles para proteger las áreas boscosas que sustentan la biodiversidad y regulan el clima».
lam/ohh













