Mediante un comunicado, la instancia política y programática surgida previo a los Acuerdos de Paz (1996) en el país subrayó primero que la mayor isla del Caribe es un estandarte de solidaridad, dignidad y humanismo.
Esas entidades (Tzutujiles, Kakchiqueles, Ki y Mam) del altiplano occidental señalaron que la acción despiadada y cruel del presidente norteamericano, Donald Trump, busca quebrantar el espíritu y la voluntad soberana del pueblo de Cuba.
Ante la arremetida del gobernante de la Casa Blanca, manifestaron total rechazo a la vuelta injustificada de la nación antillana a la espuria denominación.
“Nada más alejado, nada más falso”, remarcó en el texto el Movimiento, conformado por diversas organizaciones de base y no gubernamentales defensoras de los derechos, específicamente de los pueblos indígenas, las mujeres y los jóvenes.
Ratificó su solidaridad y compromiso con la causa justa del pueblo de Cuba, mientras recordó una advertencia realizada en su momento por el apóstol de la isla, José Martí.
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”, sentenció el Tzuk Kim-pop, consagrado a las transformaciones sociales y estructurales en Guatemala.
Trump revocó el pasado 20 la orden de seis días atrás de su antecesor, Joe Biden, quien excluyó a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.
Las medidas del demócrata fueron recibidas como un deber de elemental justicia hacia la nación caribeña y como un paso en la dirección correcta, aunque el bloqueo se mantuvo.
La Fundación Guillermo Torriello exigió aquí la víspera que cese el cerco económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos al pueblo y gobierno cubanos y que se retire a isla caribeña de la mencionada lista.
El Sindicato de Trabajadores de las Artes Plásticas expresó apoyo al país antillano ante la decisión de Trump y llamó compromiso solidario pronunciarse en favor de este que ha enfrentado más de seis décadas la crudeza imperial.
lam/znc













