De acuerdo con la secretaria de Turismo del Gobierno de España, Rosario Sánchez Grau, se trata de un acontecimiento que “va más allá de ser simplemente religioso; constituye un vivo testimonio de la rica historia, el excepcional arte, la palpable devoción y la arraigada tradición de la ciudad”.
La propuesta fue presentada el pasado 30 de octubre y luego de la valoración por parte de las autoridades competentes, reconce “su originalidad, valor cultural, el alto grado de participación ciudadana y su gran alcance como atractivo turístico”.
La distinción requirió primero alcanzar la categoría de Fiesta de Interés Nacional, que la Semana Santa de Badajoz ostenta desde 2011.
También es necesario demostrar que se trata de una festividad que se viene celebrando de manera continuada en el tiempo y probar que la localidad cuenta con establecimientos suficientes.
La Semana Santa de Badajoz data del siglo XVI y desde entonces ha sido protagonizada por más de 40 cofradías y actualmente más de 10 mil hermanos toman parte en las procesiones y desfiles.
Igualmente sobresale labor de los costaleros, encargados de portar los pasos. Esta fuerte participación ciudadana le confiere un valor añadido.
El ceremonial arranca el Viernes de Dolores y a lo largo de toda la semana van aconteciendo diariamente distintas procesiones hasta llegar al Domingo de Resurrección.
Badajoz, fronteriza con Portugal, asimila numerosos viajeros del vecino país durante estas fiestas. Es la quinta que obtiene el rango de Fiesta de Interés Turístico Internacional y la número 83 de España.
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