Durante el último año, los reportes de acoso físico aumentaron en 66 por ciento, mientras que se duplicaron el acoso verbal y el cibernético, según datos publicados por el diario Trinidad y Tobago Guardian.
La línea directa de prevención del suicidio en el país caribeño recibió mil 851 llamadas de socorro desde octubre de 2024 hasta el 8 de enero pasado.
La inestabilidad económica, las altas tasas de desempleo y el aumento del aislamiento social después de la COVID-19 contribuyen a agravar el problema, según la psicóloga, educadora y profesora adjunta del Centro de Programas Educativos de la Universidad de Trinidad y Tobago, Margaret Nakhid-Chatoor.
«El suicidio juvenil no es solo una tragedia personal; es una crisis nacional que refleja problemas sociales más profundos”, enfatizó.
Recientemente, la ministra de Educación, Gadsby-Dolly, dio cuenta de la ampliación de los Servicios de Apoyo al Estudiante, los sistemas de asesoramiento entre padres y los programas específicos contra el acoso escolar, la sensibilización de los docentes y la formación de los supervisores para abordar el asunto.
También, la ministra de Desarrollo Social, Donna Cox, aseguró que se aumentó la cantidad de talleres comunitarios para padres, abuelos y otros programas para fortalecer la vida familiar y comunitaria.
A nivel mundial, el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
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