Esa ayuda, valorada en unos 15 millones de dólares el pasado año interrumpió la actividad de combate contra epidemias endémicas como la malaria al imposibilitar la realización de pruebas de diagnóstico, suministro de medicamentos y otras actividades sanitarias.
Asimismo, Washington también redujo su contribución al Fondo Mundial de Lucha contra el VIH, la Tuberculosis y la Malaria, que financia los esfuerzos para evitar estos males.
El pasado mes de febrero, agencias de Naciones Unidas (ONU), ofrecieron una evaluación desoladora sobre el impacto global de los profundos recortes a la financiación humanitaria por parte de la nueva administración estadounidense del presidente Donald Trump.
En medio de la incertidumbre sobre la futura financiación estadounidense, esas organizaciones de la ONU reiteraron el impacto inmediato sobre las personas en situación de riesgo en los entornos más pobres del mundo.
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