Frente a esta realidad, por la cual el presidente estadounidense Donald J. Trump “hace de las suyas”, como el despido en la víspera de un sexto miembro de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Andrew Biggs, que, “de facto, la ha hecho inoperante”.
Tal acción deja únicamente en el organismo a John Nixon, que al igual que Biggs, es republicano, en tanto que a inicio de agosto despidió de sus cargos a Arthur J. González, Cameron McKenzie, Betty A. Rosa, Juan A. Sabater y Luis A. Ubiñas.
El ente, que controla las finanzas del gobierno de esta isla del Caribe bajo el dominio colonial de Washington desde 1898, estableció que seguirá trabajando para cumplir con el mandato de la legislación Promesa, acrónimo en inglés de la Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico, aprobada en 2016.
“Trump está haciendo de las suyas para con Puerto Rico, y realmente nadie en Puerto Rico o se ha dado cuenta, o parten de la premisa que el problema es inexistente; ante esto estamos sucumbiendo a un laberinto de lo incierto”, dijo Nina, también abogado, quien dirige el diario digital El Post Antillano.
Cuestionó si alguien sabe qué hora es para Puerto Rico, a la vez que estableció que es tiempo de terminar toda relación con Washington.
Opinó que tras el despido de Biggs, luego de criticar en un escrito la acción del mandatario estadounidense, ha hecho inoperante la JSF, que “no puede tomar decisiones, y el personal de administración tiene que reducir su capacidad de actuación, hasta que tengan una junta en pleno”.
“No es posible hoy; solo les queda un miembro, por cierto republicano, y la posibilidad de que diga algo o haga algo son mínimas. Está inoperante”, ratificó el también escritor y profesor de la Universidad de Puerto Rico.
Mientras, destacó Nina, la gobernadora de turno, Jenniffer González, plantea que todo está bajo control, y que se puede seguir operando con un miembro de la junta.
“Inclusive, podrá decir mañana que se puede operar sin miembro alguno. Es decir, ella pretende continuar con el orden colonial, aun en cuanto ya no exista dicho orden colonial”, subrayó.
Para Nina, transformar el déficit de vida democrática que nos impone la condición colonial, es un tema importante para el bienestar de Puerto Rico.
“La condición colonial se ha convertido hoy en problema de democracia, ni imperial ni colonial. Por lo tanto, optemos por la independencia y desarrollemos un país democrático de verdad”, remató el intelectual puertorriqueño.
ro/nrm













