Con 18 puntos en la tabla, el equipo dirigido por Fernando Batista llega a la última fecha de las clasificatorias sudamericanas en séptimo lugar, apenas un punto por encima de Bolivia. Un triunfo en el estadio Monumental de Maturín garantizaría de manera automática su pase a la repesca, sin depender de otros resultados.
El reto no será sencillo. Colombia, ya clasificada al Mundial 2026, quiere cerrar con fuerza su campaña y mantener el ritmo competitivo rumbo a la cita continental.
La diferencia de goles favorece a los venezolanos (-7 contra -19 de Bolivia), lo que les da cierta ventaja incluso en caso de empate o derrota, siempre y cuando los bolivianos no logren una hazaña histórica ante Brasil en la altura de El Alto.
Se respira expectación en todo el país: las entradas para el partido se agotaron con días de antelación y en las calles de Caracas, Maracaibo y Valencia la ilusión es palpable. La Vinotinto sabe que está ante una oportunidad única de escribir un capítulo inédito en su historia deportiva.
“El grupo está enfocado, sabemos lo que representa este partido para millones de venezolanos”, afirmó el capitán Tomás Rincón en la víspera del choque.
La última fecha de las eliminatorias definirá quién se queda con el séptimo puesto de Sudamérica, el único que concede acceso a la repesca mundialista. Para Venezuela, el sueño está a un paso: solo falta darlo.
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