El anuncio de esa acción, frecuente en la ciudad y en particular en aquella zona, siguió a un tiroteo el viernes en el sector, tras el cual la institución dejó a discreción de los padres la asistencia a clases de sus hijos, añadió la fuente.
Las autoridades aplicaron de inmediato los protocolos de seguridad correspondientes para resguardar la integridad de alumnos y personal docente, luego de la advertencia sobre otra presunta agresión mediante armas de fuego, informó el Ministerio de Educación Pública.
“La amenaza en la pared de un baño de la escuela, situada a pocos kilómetros al oeste de San José, activó el protocolo coordinado con la Fuerza Pública y la Contraloría de Derechos Estudiantiles, incluida la utilización de detectores de metales para el ingreso del personal”, explicaron directivos del centro.
Miembros de la Fuerza Pública sostuvieron una reunión inmediata con la administración del centro educativo, aunque, pese a la alerta, los estudiantes continuaron las clases, precisó el ejecutivo de la Dirección Regional de Educación San José-Oeste, Geovanny Soto.
“Amparados en el protocolo –argumentó- consideramos más seguro que los estudiantes permanecieran dentro del centro educativo que en otras áreas de la comunidad”.
Vecinos y testigos aseguraron que la violencia es una constante en la zona, aunque medios de prensa estiman que esa situación es extensiva a la capital y al resto del país.
Según esas fuentes, “las balaceras y otros actos violentos se viven desde hace demasiado tiempo. En setiembre pasado hubo un muerto a 200 metros de la escuela, mientras el jueves hubo un herido de bala en una calle alterna, y el viernes ocurrió el citado tiroteo”.
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