Los ministros acusan a colaboradores de Downing Street de filtrar información sobre presuntos planes del titular de Sanidad, Wes Streeting, para reemplazar a Starmer, por lo que exigieron la salida de McSweeney si se confirma su conocimiento previo de las acciones.
Por su parte, Streeting desmintió los rumores sobre su ambición de liderazgo y negó cualquier vinculo con McSweeney.
Analistas interpretan la crisis como una muestra de la inestabilidad del gobierno laborista, mientras las pugnas internas reflejan una crisis orgánica del sistema político británico.
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