«Cualquier donante puede dar fe de esa realidad», apostilló el jefe de Estado por medio de un mensaje en X.
«Si verdaderamente hay disposición del gobierno estadounidense a brindar ayuda en los montos que anuncia y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la ayuda humanitaria, no encontrará obstáculos ni ingratitud de parte de Cuba», declaró.
Asimismo, el mandatario consideró «inconsecuente y paradójico» el reciente ofrecimiento de Washington a «un pueblo que, de modo sistemático y despiadado, el propio gobierno estadounidense castiga colectivamente».
Señaló, además, que la ayuda podría utilizarse para mejorar las situaciones en el país de la disponibilidad de combustibles, alimentos y medicinas.
«Por cierto, subrayó, podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida».
En la propia mensaje, el presidente cubano afirmó que Cuba tiene una experiencia «rica y productiva» de trabajo con la Iglesia Católica, en asuntos humanitarios.
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