Clarke’s Court es un testimonio de la industria ronera de mediados del siglo XX. En una enorme nave, la maquinaria para procesar azúcar yace inactiva, convertida en una suerte de museo dentro de la fábrica.
Para mantener viva la producción de ron, la fábrica comenzó a usar melaza importada, que destila en un alambique de columnas desde 1983.
Clarke’s Court es hoy un pilar de la economía local, y su marca homónima, que domina el mercado granadino, ofrece principalmente ron blanco sin añejar, aunque también produce ediciones limitadas conservadas en barriles de bourbon.
Ubicada en el pintoresco valle de Woodlands, la fábrica permite conocer un legado autóctono, y su pináculo finaliza con una degustación de sus diversos rones galardonados.
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