La portavoz Sonia Santiago Hernández destacó que diversos movimientos de derechos humanos, analistas de defensa y organizaciones internacionales de paz han alertado sobre actividades compatibles con preparativos ofensivos, incluyendo posibles intervenciones contra países soberanos como Venezuela, en violación directa al derecho internacional y a la Carta de la ONU.
“Nos oponemos rotundamente a que nuestro territorio se utilice para fines de agresión militar. Sabemos que el acto de piratería del barco cargado de petróleo venezolano hurtado por Estados Unidos pone de manifiesto las intenciones reales de la administración de Donald Trump: incautar el petróleo venezolano, como hicieron con el petróleo iraquí”, afirmó Santiago Hernández.
Denunció también el reciente cierre del espacio aéreo entre Ceiba y la isla de Vieques, medida que incrementa la operación militar, impide el escrutinio público y genera una profunda preocupación en las comunidades.
“No podemos aceptar que operaciones militares en Puerto Rico se conduzcan en secreto, sin transparencia ni rendición de cuentas”, dijo la portavoz de Madres Contra la Guerra al encabezar este sábado una protesta en la entrada de la antigua Base Naval de Roosevelt Roads, en el oriental municipio de Ceiba.
La activista contra la guerra afirmó de modo categórico que Puerto Rico no puede seguir siendo utilizado como punto de partida para invasiones, agresiones o intervenciones militares contra naciones soberanas, pues “la paz del Caribe no se negocia”.
Además del riesgo geopolítico y militar, continúa una grave amenaza ambiental en la antigua Base Naval Roosevelt Roads, cerrada en 2004, luego de intensas protestas que bloquearon los ejercicios militares, en los que participaron junto a las fuerzas militares de otros países del hemisferio.
“Las décadas de operaciones militares dejaron contaminación tóxica aún sin remediar”, apuntó la fundadora de Madres contra la Guerra al sostener que basado en información científica «sabemos que en Roosevelt Roads existen contaminantes altamente peligrosos identificados».
Esto incluye metales pesados como plomo, mercurio, cadmio, arsénico y cromo hexavalente, al igual que solventes industriales cancerígenos como TCE y PCE; hidrocarburos y PAHs provenientes de combustibles; explosivos militares como RDX y TNT, aparte de asbesto y PCB en estructuras antiguas.
Tales componentes provocan mayor riesgo de cáncer, daños neurológicos, especialmente en niños, problemas reproductivos y complicaciones en embarazos y enfermedades respiratorias por exposición a hidrocarburos, además de contaminar los acuíferos y la cadena alimentaria.
Santiago Hernández subrayó que igualmente degradan arrecifes, manglares y humedales; amenazan a manatíes, tortugas marinas y aves migratorias.
“Las comunidades de Ceiba, Vieques, Naguabo y todo Puerto Rico merecen un futuro libre de militarización, libre de contaminación tóxica y libre de amenazas a la paz”, indicó al exigir el cierre y la descontaminación de todas las bases militares de Estados Unidos en Puerto Rico.
“Puerto Rico nunca le ha declarado la guerra a ningún país; sin embargo, más de 200 mil boricuas han guerreado en guerras estadounidenses. A los militares les exhortamos a acogerse a la objeción por conciencia, derecho legal. Les podemos orientar. Más de mil han muerto en esas guerras”, afirmó Santiago Hernández.
lam/nrm













