Durante la entrevista anual de cada 1 de enero con el intelectual franco español Ignacio Ramonet y en compañía de la primera combatiente Cilia Flores, el jefe de Estado sí ratificó que “nosotros hemos tenido, una sola conversación”.
Recordó que el jefe de la Casa Blanca lo llamó por teléfono el pasado 21 de noviembre cuando estaba en el Palacio de Miraflores, sede de Gobierno, y fue un diálogo de unos 10 minutos.
“Fue una conversación, como yo he dicho, respetuosa, muy respetuosa. Lo primero que me dijo fue míster presidente Maduro, y yo le dije míster president Donald Trump”, rememoró.
“Creo que fue hasta agradable esa conversación”, subrayó el mandatario sudamericano, y valoró ese intercambio telefónico de momento positivo para la diplomacia bilateral.
Sin embargo, lamentó que después “las evoluciones post-conversación no han sido agradables”.
Maduro ratificó, una vez más, su disposición al diálogo bajo el principio de la soberanía nacional, la vocación pacifista de Venezuela frente a las amenazas externas y llamó nuevamente a la paz y convivencia entre los pueblos.
Caracas dispone de la suficiente madurez política para entablar conversaciones serias con la actual administración estadounidense o con futuras, subrayó.
Aseguró que el país está preparado para establecer acuerdos de desarrollo económico y cooperación petrolera, siempre que se basen en la racionalidad, la diplomacia y el respeto mutuo.
El gobernante expresó que Washington busca imponerse mediante la intimidación para intentar lograr un cambio de régimen y así controlar los recursos naturales de la República Bolivariana.
Consideró como “inusuales e ilegales” las amenazas navales y militares de la nación norteña contra Venezuela, que desplegó frente a sus costas miles de efectivos, más de una decena de buques de guerra y un submarino nuclear.
Al respecto, consideró que todas esas acciones violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional de posguerra que prohíbe el uso de la fuerza, así como exhortó a la sociedad civil de Estados Unidos a reflexionar sobre la ética de estas intervenciones y comparó el escenario actual con otros conflictos como los de ocurridos en Vietnam y Afganistán.
Remarcó que, pese a las narrativas de confrontación, Venezuela “mantiene su derecho a la paz y a la defensa de su soberanía sobre el petróleo, el oro y las riquezas estratégicas”.
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