La institución diplomática señaló que mantiene contacto estrecho con las autoridades locales para dar seguimiento al caso y brindar asistencia a los familiares.
Según medios australianos, los servicios de emergencia recibieron la víspera un aviso sobre una mujer de 25 años que había sido arrastrada por una ola de gran tamaño mientras se encontraba en la costa.
Un operativo conjunto de distintas agencias de rescate logró localizarla, pero pese a los esfuerzos de reanimación, la joven no sobrevivió.
Este trágico hecho se enmarca en un contexto de alto riesgo en las playas australianas, reconocidas mundialmente por su belleza, pero también por varios peligros naturales.
Entre los principales riesgos, se encuentran las corrientes rápidas o “rips”, que actúan como ríos en la superficie del agua y pueden atrapar a bañistas inexpertos.
Casi mil personas han perdido la vida por ahogamiento en Australia, en la última década, lo cual convierte a la nación oceánica en una de los más vigiladas por organizaciones de salvavidas.
De hecho, las autoridades recomiendan nadar únicamente en áreas señalizadas con banderas rojas y amarillas, donde hay vigilancia de salvavidas, y evitar ingresar al mar en condiciones adversas.
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