«Parece que se ha tomado una decisión sobre Groenlandia. La UE seguirá haciendo lo que mejor saben hacer los vasallos: monitorear la situación y ser un ejemplo del doble rasero. ¿Será Canadá el siguiente?», publicó en X el enviado especial presidencial ruso para la cooperación económica con países extranjeros, Kiril Dmítriev.
Por su parte el senador Andréi Klishas supuso que «todo el territorio de Groenlandia sería proclamado parte del hemisferio occidental, puesto que las razones jurídicas de Dinamarca para poseerla se basan en el mismo pasado colonial, en el derecho del más fuerte, y ¿quién considera fuerte ahora a Dinamarca?».
Mientras Estados Unidos retoma la política imperialista del primer cuarto del siglo XIX, la UE con sus “valores europeos” del siglo XXI guarda mutismo y no se apresura a convocar una cumbre extraordinaria, indicó el parlamentario ruso.
También el senador Alexéi Pushkov piensa que «Dinamarca tendrá que tragarlo. Dejó de ser un imperio hace tiempo: solo quedan de su imperio dos o tres palacios más Groenlandia. El neoimperio representado por Washington es infinitamente más poderoso y necesita Groenlandia absolutamente, según Trump”.
Por lo que respecta a Europa, advirtió Pushkov en Telegram, «cosechará los frutos de su propia política». «¿No ha provocado acaso la secesión de Kosovo en Serbia? ¿Arruinado a Libia? ¿Participado en la invasión de Iraq? ¿Apoyado el golpe de Estado en Ucrania? ¿Destruido el derecho internacional? Pues le toca ahora pagar las facturas».
Al día siguiente del ataque contra Venezuela, el presidente Donald Trump dijo a la revista Atlantic que Estados Unidos necesita a Groenlandia porque esta isla danesa está supuestamente rodeada de buques chinos y rusos.
Poco después, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, instó a Trump a poner fin a sus amenazas de anexar Groenlandia.
El subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, reafirmó el lunes en una entrevista con la CNN que «Groenlandia debería formar parte de Estados Unidos obviamente para que Washington asegure la región ártica, proteja y defienda los intereses de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Nadie va a luchar contra Estados Unidos por Groenlandia», subrayó.
La isla fue una colonia de Dinamarca, aliado de la OTAN, hasta 1953 y aunque obtuvo autonomía en 2009 para autogobernarse y tomar decisiones independientes en política interna, aún es parte del reino danés.
En diciembre, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, reafirmó la soberanía y el derecho a la autodeterminación de la isla, en respuesta a las declaraciones de Trump.
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