La alerta rige en un tercio del país, la segunda más alta, con afectaciones en las carreteras, el transporte público y el tráfico aéreo, así como en el servicio eléctrico en zonas puntuales.
El día comenzó con 38 departamentos en alerta, en una franja que cubre el centro-occidente y el norte, donde fue suspendido el tráfico de camiones pesados y el transporte escolar.
En París, las autoridades suspendieron el servicio de buses, mientras que algunas líneas de tranvías presentan limitaciones y las del metro funcionan con normalidad.
Según autoridades, en la mañana cayeron en la capital francesa un promedio de seis centímetros de nieve.
Al igual que en los últimos días, la nieve y el hielo negro provocan perturbaciones en la circulación vehicular, con unos mil 500 kilómetros de embotellamiento, mil de ellos en la Región Parisina.
También en la norteña ciudad de Lille se interrumpió el flujo de buses.
Respecto a los aeropuertos, en el Roissy-Charles de Gaulle, el más activo del país, fueron cancelados un centenar de vuelos, y unos 40 en Orly, ambos en la Región Parisina.
El ministro de Transporte Philippe Tabarot llamó a la prudencia y a evitar los desplazamientos innecesarios.
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