El movimiento telúrico ocurrió a las 11:02, hora local, y fue percibido en la costa sur del país, sin que se emitiera una alerta de tsunami, pues los sismólogos descartaron ese riesgo.
Las autoridades filipinas advirtieron sobre posibles réplicas y daños en las zonas cercanas al epicentro, localizado a 47 kilómetros de la ciudad costera de Manay, en la provincia de Davao Oriental.
Filipinas resulta altamente vulnerable a estos fenómenos por su ubicación en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se concentran frecuentes terremotos y erupciones volcánicas.
El 30 de septiembre anterior, un sismo de magnitud 6,9 causó la muerte a 74 filipinos y obligó a miles de personas a desplazarse, para sobrevivir a la destrucción.
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