Según un reporte del organismo, en la ciudad de Bule y las zonas aledañas las hostilidades constantes desde el 5 de diciembre provocaron la muerte de al menos 25 civiles, 40 personas resultaron heridas y más de 87 mil desplazados permanecen sin asistencia humanitaria debido a la inseguridad.
“Estas familias se enfrentan a una grave escasez de alimentos, atención médica y agua potable”, refirió el informe, que también apuntó la muerte de unas 17 personas debido a las duras condiciones de vida, la falta de atención médica y el hambre.
“Debido a la inestable situación de seguridad, ningún grupo humanitario ha podido operar en las zonas afectadas durante más de un mes. Esta suspensión de la ayuda agrava aún más la vulnerabilidad de quienes ya se han visto obligados a huir de sus hogares, muchos de ellos en repetidas ocasiones”, señaló la OCHA.
El organismo recordó la obligación de todas las partes en conflicto de proteger a la población civil y garantizar la seguridad del personal y los recursos humanitarios, algo que en el este congoleño es violado constantemente.
La provincia de Ituri, junto a Kivu Norte y Kivu Sur son las más afectadas por la violencia en RDC, donde operan más de un centenar de grupos armados.
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