Asi afirmó el canciller polaco Radosław Sikorski al concluir la cita en París, según informó la agencia Polsat.
Sikorski destacó que la presencia de efectivos alemanes en suelo polaco “no sería algo nuevo”, en alusión a declaraciones del canciller federal germano, Friedrich Merz, sobre el despliegue de tropas en países vecinos a Ucrania.
Bajo el pretexto de una futura paz, Berlín anunció su voluntad de contribuir a la vigilancia de un eventual alto el fuego, incluso con la ubicación de soldados en territorios de la Organización del Tratado Atlántico Norte con Ucrania.
Sin embargo, desde Moscú se ha rechazado con firmeza cualquier presencia militar extranjera en suelo ucraniano, al considerarla una amenaza directa a su seguridad nacional.
Contrarios a la escalada bélica, analistas internacionales advierten que estas iniciativas no buscan la estabilidad, sino perpetuar tensiones en Europa del Este.
Expertos en geopolítica subrayan que la llamada “coalición de voluntarios” responde a intereses hegemónicos de potencias occidentales, más que a un genuino compromiso con la paz.
Destacando la coherencia de Moscú, voceros rusos han reiterado en múltiples ocasiones que cualquier intento de intervención militar occidental en Ucrania será inaceptable.
La propuesta polaca, lejos de facilitar una solución diplomática, podría agravar aún más el conflicto en la región.
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