Mañana miércoles, el pelotón se lanzará desde Albenga hasta Laigueglia en un trazado rompepiernas, tejido de ascensos caprichosos y descensos vertiginosos, donde cada curva parece escrita con tinta de sacrificio.
Allí abrirá oficialmente su calendario 2026 Carapaz, el hijo del Carchi que aprendió a domesticar montañas antes de conquistar Europa, y a sus 32 años, el campeón olímpico llega como jefe de filas, investido con la responsabilidad y la ambición que acompañan a los elegidos.
“La Locomotora del Carchi” no es solo un apodo: es una metáfora rodante, desde que alzó los brazos en el Giro de Italia en 2019, convirtiéndose en el primer ecuatoriano en ganar una gran vuelta y su nombre quedó grabado en la geografía del ciclismo mundial.
Después llegaron el podio en la Vuelta a España y el tercer lugar en el Tour de Francia, completando una trilogía que pocos han logrado esculpir, hasta que conquistó el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio y lo consagró como leyenda continental.
Carapaz, un ciclista capaz de convertir el dolor en impulso y la estrategia en arte, es dueño de un estilo agresivo, posee una lectura precisa de carrera y una capacidad para atacar en el instante exacto, que lo convierten en una amenaza latente en recorridos quebrados como el de Laigueglia.
En esta edición compartirá asfalto con nombres de peso como Marc Hirschi, el versátil suizo curtido en clásicas; António Morgado, promesa portuguesa de ambición precoz; y el francés David Gaudu, escalador de referencia en pruebas por etapas. Un pelotón de talento diverso que promete convertir la jornada en una batalla táctica, donde cada equipo medirá fuerzas como en un ajedrez sobre ruedas.
Antes de viajar a Italia, Carapaz afinó su forma en las carreteras del norte de Ecuador y el sur de Colombia y en sus redes sociales dejó constancia de esos entrenamientos con un mensaje que resonó como juramento íntimo: “Este viaje no es solo un cambio de país. Es una promesa de vivir intensamente, de honrar en memoria de quien más me amó, de hacer que cada logro lleve su nombre en silencio. Vamos por este 2026”.
La clásica italiana será el primer capítulo de un calendario exigente que continuará con la Strade Bianche, pero ahora toda su energía converge en estas colinas que miran al mar.
En Laigueglia, donde el viento huele a sal y las subidas muerden las piernas, Carapaz buscará que su temporada nazca con la fuerza de una declaración y llega dispuesto a escribir en la Riviera italiana una nueva página de su leyenda.
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