La portavoz de la organización, Sonia Santiago Hernández, afirmó que para el pueblo puertorriqueño resulta imposible ignorar el patrón histórico, ya que “Puerto Rico ha sido utilizado repetidamente como plataforma militar, laboratorio de guerra y territorio de ensayo, sin consentimiento ni consulta democrática”.
“El Departamento de la Reserva del Ejército de Estados Unidos ha dicho a medios informativos (Wapa-TV) que este despliegue forma parte de lo que han denominado la Semana del Ejército en el Caribe, una operación que normaliza la presencia militar en la cotidianidad de nuestro país y expone a la población civil a una demostración innecesaria de fuerza armada”, apuntó la activista.
Santiago Hernández alertó que en los espacios públicos de esta isla del Caribe, sometida al dominio colonial de Estados Unidos desde 1898, se pretende realizar ejercicios operativos militares bajo el pretexto de “preparación ante emergencias” no especificadas.
Madres contra la Guerra afirma categóricamente que Puerto Rico no es un campo de maniobras militares, por lo cual el uso de nuestras carreteras, comunidades y espacios públicos para ejercicios de guerra representa una forma de militarización que afecta la seguridad emocional, social y física de nuestras familias, particularmente de la niñez y de aquellas personas mayores que viven cerca de instalaciones militares.
“Resulta profundamente ofensivo que se intente justificar este despliegue alegando un supuesto impacto económico positivo, cuando la militarización ha dejado a Puerto Rico un legado de contaminación ambiental, enfermedades, desplazamiento comunitario y trauma social”, dijo la activista.
Santiago Hernández expuso que esto ha quedado demostrado en lugares como las islas de Vieques y Culebra, la antigua base naval de Roosevelt Roads en Ceiba, la Ramey en Aguadilla y otras instalaciones militares en esta nación del Caribe, donde ahora se ha ampliado esa presencia con el alquiler de parte del aeropuerto internacional de la sureña ciudad de Ponce.
“Desde Madres contra la Guerra exigimos transparencia, rendición de cuentas y respeto al pueblo puertorriqueño; demandamos que se detenga el uso de nuestro país para ejercicios militares que no responden a nuestras necesidades reales y que se abra un proceso de consulta pública antes de cualquier despliegue de esta magnitud”, insistió la psicóloga de profesión.
Puerto Rico ha servido de plataforma desde agosto de 2025 para afinar operativos militares contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, que propició el secuestro por fuerzas de Estados Unidos del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero y trasladado a Nueva York para ser encausados.
Santiago Hernández reiteró “nuestro compromiso con la paz, la objeción por conciencia, la desmilitarización de Puerto Rico y el derecho de los pueblos a vivir libres de ocupación y amenazas armadas”.
“Puerto Rico quiere escuelas, salud y justicia social, no tanques ni soldados en sus calles” ratificó la dirigente de Madres contra la Guerra, que el sábado 17 de enero proyecta una manifestación frente a la Base Aérea Muñiz, en la parte posterior del aeropuerto internacional de Isla Verde, en el contiguo municipio de Carolina.
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