Ahmed, durante la ceremonia de colocación de la primera piedra en el lugar de la obra junto a altos funcionarios gubernamentales, describió el día como un hito en la trayectoria del país hacia la modernización y la prosperidad.
Señaló que el Grupo Ethiopian Airlines, aerolínea bandera etíope que promueve el proyecto, es motivo de orgullo nacional, no por haber estado exenta de desafíos, sino por su resiliencia, capacidad para superar obstáculos y el papel como pionera en el continente.

Enfatizó que la mayor fortaleza de la compañía reside en su sólida cultura corporativa, cimentada en priorizarla seguridad y protección, liderazgo impulsado por la creatividad y el trabajo duro.
Asimismo, su fuerza laboral de más de 26 mil empleados que creen en la aerolínea y honran lo que representa, así como el compromiso continuo con el aprendizaje y el desarrollo de capacidades.

Ubicado a unos 40 kilómetros al sureste de Addis Abeba y a una altitud de mil 910 metros, Bishoftu ofrece condiciones óptimas para el rendimiento de las aeronaves y la gestión eficiente de pasajeros, tanto de origen como de destino, y en tránsito.
El proyecto también incluye la construcción de una moderna autopista de varios carriles que conectará el nuevo aeropuerto con la capital, así como una línea ferroviaria de alta velocidad de 38 kilómetros con velocidades operativas de entre 120 y 200 km/h.
De acuerdo con fuentes oficiales, el Aeropuerto Internacional de Bishoftu tendrá capacidad para atender a 60 millones de pasajeros al año. Una vez completado su plan maestro, podrá atender hasta 110 millones viajeros al año, posicionando a Etiopía entre los principales centros de aviación del mundo.
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