El italiano Ballerini emergió como el más lúcido en una recta final traicionera, donde el pavimento mojado y un tramo adoquinado a 600 metros de la meta tensaron al pelotón hasta quebrarlo en un esprint desordenado y peligroso.
La jornada, salpicada por chubascos intermitentes, desembocó en una llegada de alto riesgo que confirmó los temores previos de varios equipos, cuando una curva adoquinada desencadenó una montonera que arrastró a varios favoritos.
En medio del desconcierto, el belga Jasper Stuyven (Soudal-Quick Step) se aferró al segundo puesto, mientras su compañero, el francés Paul Magnier, completó el podio tras sortear el caos con habilidad.
La caída dejó fuera de combate a figuras bien posicionadas como el neerlandés Dylan Groenewegen (Jayco AlUla), el italiano Jonathan Milan (Lidl-Trek) y el venezolano Orluis Aular (Movistar Team), víctimas de un final tan abrupto como imprevisible.
Antes del desenlace, una fuga sin demasiado margen protagonizada por corredores italianos y belgas fue controlada con firmeza por los equipos de velocistas, que jamás cedieron el pulso de la carrera.
En la clasificación general, el portugués Alfonso Eulálio (Bahrain Victorious) conservó el liderato con tiempo acumulado de 24:47:13 horas, escoltado por el español Igor Arrieta (UAE Emirates-XRG) a 2:51 minutos y el italiano Christian Scaroni (XDS Astana Team) a 3:34.
Mañana, el pelotón afrontará la séptima etapa entre Formia y Blockhaus sobre 244 kilómetros, un recorrido exigente que promete sacudir la lucha por la maglia rosa.
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