Kanto se ubica en la parte oriental de la isla de Honshu, la mayor de Japón, y comprende Tokio y sus alrededores.
Garantizar la seguridad de los residentes fue una de las prioridades establecidas por la mandataria luego de expresar su solidaridad con quienes se han visto obligados a evacuar en medio de tanto frío, así como con los japoneses que viven con miedo por la amenaza del fuego.
Siguiendo indicaciones del gobierno, las Fuerzas de Autodefensa colaboran en las labores de extinción y se creó una oficina para centralizar la información en torno a los incendios.
El primer foco se originó el 8 de enero en la ciudad de Yamanashi, donde los vientos dificultan el trabajo de los bomberos, ya se han quemado alrededor de 74 hectáreas y las autoridades tuvieron que evacuar unas 77 viviendas.
Otro incendio surgió la víspera en Gunma y, aunque permanece limitado a una zona montañosa sin casas, también requirió apoyo militar para contenerlo.
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