El escenario californiano acoge un choque de contrastes. Los Knicks llegan como segundos del Este, con balance de 25 victorias y 14 derrotas, a tres juegos y medio del líder Detroit Pistons, que hoy descansa. Sacramento, en cambio, transita por aguas turbulentas: apenas 10 éxitos en 40 salidas y el penúltimo lugar del Oeste, aunque con el impulso anímico de dos triunfos consecutivos.
Nueva York vive una de sus temporadas más ilusionantes de la última década. Brilla en el Madison Square Garden (16-4), pero sufre lejos de casa (8-10), una dualidad que hoy pondrá a prueba su carácter. El reciente triunfo ante Portland (123-114) reforzó la confianza de un equipo que ha hecho del ataque su estandarte.
Jalen Brunson comanda la ofensiva con 28.9 puntos por partido y 6.3 asistencias, mientras Karl-Anthony Towns domina los tableros con 11.4 rebotes, segundo mejor registro de la liga. Bajo la dirección de Mike Brown, los Knicks despliegan un baloncesto vertiginoso, poderoso, aunque con grietas defensivas que alimentan el intercambio de golpes.
Enfrente, Sacramento intenta aferrarse al orgullo. Zach LaVine aporta 19.9 puntos por noche y Russell Westbrook añade energía, visión y oficio con 6.9 asistencias y 6.4 rebotes. Los Kings saben que el margen es mínimo, pero el baloncesto —como la épica— también concede segundas oportunidades.
Será el primer duelo del curso entre ambos en esta temporada. En Sacramento, bajo las luces del Golden 1 Center, el balón dictará sentencia.
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