La batalla se disputará en el corazón de Manhattan, un recinto que ha sido fortaleza para los neoyorquinos, vencedores allí en esta campaña en 16 de sus 20 presentaciones. Allí, entre gradas que estremecen y recuerdos que pesan, Nueva York intentará sacudirse la modorra reciente.
Phoenix llega con la memoria fresca del único choque entre ambos en la temporada, un triunfo 112-107 en el Mortgage Matchup Center, donde impusieron su ley. Ahora el escenario cambia y también las urgencias: los del desierto aterrizan tras dos derrotas consecutivas y con la misión de sostener su paso en el Oeste.
Los Knicks, terceros del Este con balance de 15-16, han tropezado en sus dos últimas salidas y buscan recuperar el pulso competitivo. A medio juego de Boston Celtics (25-15) y a cinco del líder Detroit Pistons (29-10), saben que cada victoria pesa en la escalera de la clasificación, en una jornada que también verá a Boston ante Atlanta y a Detroit frente a Indiana.
La buena nueva para Nueva York es el regreso de su faro, Jalen Brunson, recuperado de una lesión en el tobillo. El base lidera al equipo en anotación (28.2 puntos por juego) y asistencias (6.1), bajo la batuta del entrenador Mike Brown. Inspirados tras conquistar la última NBA Cup, los Knicks persiguen una gloria que no visitan desde 1973.
En los Suns también vuelve la chispa mayor: Devin Booker, líder en puntos (25.2) y asistencias (6.5), comandará a un conjunto séptimo del Oeste (24-17), dirigido por Jordan Ott y aún en busca del primer título de su historia.
Esta noche, el Garden no será solo una cancha: será un tribunal, y el veredicto, como siempre, lo dictará el balón.
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