El escándalo se agravó con declaraciones del primer ministro Ernesto Álvarez, quien alegó que Jerí fue víctima de una trampa que habría sido tendida por alguno de varios interesados, entre los que incluyó a China, lo cual generó diversas críticas sobre un país con alto nivel de relaciones con Perú.
El jefe de Gobierno, que antes de ser designado era un activista de derecha extrema en las redes de Internet, intentó atenuar lo dicho y acotó que no se refería al Estado chino, ni a su embajada, sino a grupos comerciales interesados en beneficiarse.
El analista internacional Óscar Vidarte consideró las declaraciones de Álvarez como irresponsables porque afectan la importante relación diplomática y económica de Perú con China, elevada por ambas partes al nivel de Asociación Estratégica Integral.
Por su parte, el comentarista de televisión Nicolás Lúcar criticó duramente al titular del gabinete, al considerar deplorables sus declaraciones y señaló como paradoja que en años anteriores el primer ministro haya sido presidente del Tribunal Constitucional.
China es el principal destino de las exportaciones peruanas y uno de los principales inversionistas en Perú y un consorcio de empresas de ambos países construyó el megapuerto de Chancay, el más importante de la costa suramericana del Pacífico.
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