En un artículo publicado en el portal web El 19, Díaz-Lacayo destacó que Darío reflexionó tempranamente sobre la identidad de América Latina frente al poder hegemónico, y señaló que textos como “A Roosevelt” constituyen una defensa anticipada de la dignidad, la soberanía y la espiritualidad de los pueblos latinoamericanos, lo que convirtió al poeta en una voz ética de alcance continental.
Con motivo del aniversario 159 del natalicio del bardo, el analista subrayó que Darío fue uno de los primeros intelectuales de la región en nombrar a América Latina como un sujeto histórico consciente, y no como una periferia pasiva.
En su obra —apuntó— se articula una identidad continental orgullosa de su mestizaje, de su herencia indígena, hispánica y africana, así como de su capacidad para producir pensamiento universal.
Según Díaz-Lacayo, en los textos darianos América aparece como un espacio espiritual y cultural, no solo geográfico, lo que otorga a su pensamiento un valor universal: el derecho de los pueblos a definirse a sí mismos.
Desde la perspectiva del desarrollo humano, añadió, la identidad cultural resulta una condición indispensable para la autoestima colectiva, la participación social y la soberanía política.
En ese sentido, afirmó que Darío anticipó principios hoy asumidos por enfoques contemporáneos de desarrollo con identidad, vinculados a la defensa de la independencia política, el rechazo a las injerencias externas, una política exterior soberana y relaciones internacionales basadas en el respeto, la cooperación y la no subordinación, así como políticas de reconciliación nacional y estabilidad social.
El analista también destacó la renovación universal del idioma español impulsada por Rubén Darío, lo que lo consagra como el Príncipe de las Letras Castellanas.
Recordó que el poeta revolucionó la poesía en español al ampliar su musicalidad, ritmo y riqueza léxica, introduciendo nuevas métricas, imágenes y sonoridades que elevaron el idioma a una expresión estética comparable con las grandes literaturas del mundo.
Darío, enfatizó, democratizó la potencia expresiva del español, incorporándolo plenamente a la modernidad literaria y capacitándolo para expresar con profundidad la belleza, la ciencia, la política, la espiritualidad y la angustia existencial modernas.
Al romper con los moldes rígidos heredados del clasicismo, liberó el lenguaje como instrumento vivo del pensamiento humano.
Díaz-Lacayo señaló además que la vigencia de Darío se manifiesta hoy en Nicaragua y en los pueblos hermanos a través de las casas de cultura, los festivales, el arte comunitario, el acceso popular a la creación artística, la promoción de la cultura nacional, el rescate histórico y la preservación de la memoria colectiva y la identidad desde los pueblos originarios.
Como líder del Modernismo, recordó, Rubén Darío rompió con el academicismo rígido y propuso una estética de libertad creativa, cosmopolitismo y belleza, que renovó la poesía y la prosa en Hispanoamérica y España e influyó decisivamente en generaciones posteriores.
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