Hace una década, en 2015, el país registró apenas 12 ventas de vehículos eléctricos y el año pasado ese número subió a más de cuatro mil 300, indicó un reporte de la televisora Ecuavisa.
Actualmente, el mercado ecuatoriano ofrece 88 modelos de 39 marcas, con precios que oscilan entre 15 mil y 100 mil dólares y autonomías que llegan hasta 660 kilómetros, de acuerdo con cifras de la industria.
Las marcas con mayor participación en el mercado local son BYD, Chevrolet, Kia, JAC y Dongfeng.
Aunque los eléctricos representan solo el 3,5 por ciento del total de los carros vendidos, es el segmento de mayor crecimiento, con tasas superiores al 200 por ciento interanual, de acuerdo con fuentes del sector automotriz.
El presidente de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana, David Molina, señaló que las ventas pasaron de unas 200 unidades anuales a cerca de 400 o 450 mensuales, y subrayó que la demanda es “muy sensible a la política pública”.
Desde la Asociación de Empresas Automotrices, su presidente Genaro Baldeón explicó que los vehículos eléctricos resultan más accesibles al estar exentos de aranceles, del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y del impuesto a los consumos especiales, que en los autos a combustión pueden encarecer hasta un 35 por ciento el precio final.
El impulso estatal a este tipo de transporte se sustenta en su menor impacto durante la circulación, al no emitir dióxido de carbono ni otros contaminantes y reducir la contaminación sonora, sobre todo en las ciudades.
No obstante, especialistas advierten que el manejo y reciclaje de las baterías será uno de los principales desafíos ambientales que Ecuador deberá enfrentar en los próximos años para evitar nuevos focos de contaminación.
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