La víspera, el mediocampista Sergio Peña hizo pública un airado comunicado en el que niega haber participado en lo que, según la denunciante, ocurrió en el hotel en el que se alojaba el club de los tres implicados, Alianza Lima, que realizaba prácticas en Montevideo.
“Considero necesario expresar mi rechazo absoluto a cualquier forma de violencia contra la mujer” y añadió que el tema debe ser tratado con responsabilidad y seriedad, sin difusión de versiones parciales e inexactas”, señaló Zambrano.
Añadió que niega “rotundamente cualquier supuesta imputación delictiva que se intente formular en mi contra y confío en que las actuaciones se desarrollarán con el rigor correspondiente”, al tiempo que se declaró dispuesto a colaborar con la justicia.
Por su parte, Trauco, defensor como Zambrano, se manifestó en términos similares y añadió: “Me encuentro tranquilo respecto de lo sucedido y confió plenamente en que la Justicia permitirá esclarecer los hechos con objetividad y conforme a derecho”.
Sostuvo que “se ha generado confusión y un daño injusto no solo hacia mi persona, sino también hacia todas las personas involucradas y nuestros seres queridos”.
Entretanto, el dirigente del club Alianza Lima, Franco Navarro, precisó que los tres acusados de violación fueron separados del equipo por haber introducido a dos mujeres en el alojamiento, lo cual es una falta grave, es decir que el presunto delito es asunto de los tribunales.
Expertos en justicia deportiva señalaron que la separación de los jugadores por tiempo indefinido es la antesala de su retiro definitivo del club por la grave indisciplina, lo que corresponde a las normas deportivas.
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