El funcionario planteó preguntas sobre las cifras récord registradas en ese país en el campo de la donación de órganos.
Los datos por sí solos no responden a la pregunta básica: ¿De dónde provino esta enorme cantidad de riñones?, señaló.
Citado por la agencia de noticias Safa, Al-Barsh destacó que las autoridades israelíes retienen desde hace años los cuerpos de muchos palestinos y ahora se jacta de cifras de donaciones sin precedentes.
Hay cuerpos que estuvieron retenidos por mucho tiempo, luego entregados a las familias incompletos, sin riñones, sin informes de autopsia y sin derecho a hacer preguntas, subrayó.
Los palestinos no están en contra de la donación de órganos, pero sí de convertir los valores humanos en una fachada de propaganda y de explotar nuestros cuerpos, ya sea vivo o mártir, para construir un logro que sea aplaudido globalmente mientras la verdad queda enterrada, afirmó.
Asimismo, criticó la falta de transparencia y estimó que la imposibilidad de supervisión internacional de estas operaciones hace de la sospecha un derecho y de la rendición de cuentas un debet.
Lo que necesitamos no es un nuevo registro, sino una investigación internacional independiente que responda con claridad: ¿De dónde salieron estos órganos, quién lo permitió, quién permaneció en silencio y por qué el silencio se recompensa con números?, expresó.
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