Ese acto de agresión, que específicamente amenaza con sanciones y aranceles a cualquier nación que comercialice petróleo con Cuba, constituye una violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía de los pueblos, subrayó la entidad.
Esas amenazas económicas coercitivas no se basan en hechos, sino en las mismas falsedades sin sustento, repetidas como un mantra desde 1962, para tildar a Cuba de amenaza, remarcó mediante un comunicado.
Pretenden, mediante el estrangulamiento energético, asfixiar a un pueblo entero, amplió, mientras consideró que resulta más que claro para nuestros pueblos que la no ha invadido nación alguna, ni secuestrados presidentes, ni esparcido bombas sobre territorios extranjeros.
Cuba no posee flotas para bloquear puertos ni ejércitos para naciones petroleras, observó. En cambio, acotó, extiende manos solidarias con brigadas médicas que llegan hasta las comunidades más olvidadas del planeta y comparte saberes para el desarrollo social.
El viejo guión ha perdido toda credibilidad. Lo que sí está ante nuestros ojos es el historial de quien acusa: un poder que ha invadido, desestabilizado gobiernos, financiado conflictos por recursos y anulado vidas sin juicio previo, dentro y fuera de sus fronteras, describió la Coordinadora.
Actualmente, advirtió, el propio pueblo estadounidense sale a las calles clamando por justicia y equidad, evidencia de las profundas grietas de un sistema que, mientras no puede garantizar el bienestar interno, pretende dar lecciones de democracia y soberanía.
Ante esta realidad, preguntó desde Centroamérica: ¿A qué le temen? ¿Por qué tanta saña, específicamente contra el flujo de combustible vital para Cuba? ¿Será el miedo a que la resistencia y el ejemplo de dignidad de la isla resulten más poderosos que cualquier bloqueo?.
Impedir el acceso a la energía no es política exterior; es un castigo colectivo premeditado, un acto de guerra económica que golpea hospitales, escuelas y hogares, aseveró.
Eso, ante la conciencia humana, tiene un nombre: genocidio, añadió la Solidaridad con Cuba en la tierra del quetzal.
Exigió la inmediata derogación de esta orden ejecutiva criminal, que dejen en paz a Cuba y cesen de entorpecer el comercio legítimo entre naciones, que se ocupen de sus propios asuntos, de una nación que no logran cohesionar.
El petróleo, los recursos y el destino de los pueblos no son patrimonio de una sola potencia. América Latina ya no cree en sus monólogos ni acepta sus ultimátum, puntualizó.
Estamos construyendo nuestra propia voz y nuestra propia integración. Desde la digna resistencia guatemalteca, nos unimos al clamor continental, expresó la Coordinadora.
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