En un comunicado la mayor fuerza política de la República Bolivariana señaló que esta nueva agresión “contra el noble y valiente pueblo cubano” agudiza el bloqueo criminal sostenido contra la isla por más de seis décadas y rechazado reiteradamente por la Organización de Naciones Unidas.
Subrayó que la medida punitiva viola el Derecho Internacional, los Derechos Humanos y atenta contra una nación soberana que “no representa una amenaza para Estados Unidos ni para ningún país del mundo”.
El PSUV reiteró su solidaridad irrenunciable con el pueblo y la Revolución cubana con la firme convicción de que “esta acción desproporcionada, injusta e ilegal”, no podrá destruir la dignidad de una nación que ha defendido estoicamente su derecho a ser libre y soberana.
La llamada tolda roja llamó a las fuerzas progresistas de la región y a los pueblos libres del mundo a defender la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, y a “unirnos en rechazo al chantaje y la presión contra Cuba, por el futuro de la humanidad”.
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