El ZAST condena de manera enérgica la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que declara falsamente una supuesta «emergencia nacional» y busca intimidar y castigar a los Estados soberanos por comerciar con el país caribeño.
Esta acción unilateral representa una peligrosa intensificación de la guerra económica y un intento manifiesto de coaccionar a terceros países mediante amenazas, chantaje y sanciones extraterritoriales, enfatizó la declaración del fondo zimbabwense.
La justificación de Washington que califica a Cuba de “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad estadounidense, es falsa, irracional y ofensiva, con desprecio a la verdad, al derecho internacional y la gobernanza ética en pos de la dominación imperial.
Observamos –indicó el texto- con profunda preocupación esta flagrante violación de los principios de igualdad soberana, no injerencia en asuntos internos y el derecho de las naciones a elegir sus sistemas económicos y políticos, así como socava la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Durante más de seis décadas, Estados Unidos no ha logrado subyugar ni desmantelar la Revolución cubana mediante el estrangulamiento económico, el aislamiento político y una propaganda incesante.
A pesar de la hostilidad, Cuba se mantiene como un referente de soberanía, justicia social, solidaridad y cooperación pacífica, brindando asistencia médica, educación y apoyo humanitario a países de todo el mundo, incluyendo África.
Como pueblo que ha sufrido el impacto destructivo de medidas unilaterales ilegales, los zimbabwenses comprenden el costo humano de la guerra económica y rechazamos sin reservas el uso de las sanciones como herramienta de castigo.
El ZAST afirmó que Cuba no representa una amenaza para ninguna nación y ha demostrado constantemente su compromiso con la paz, el diálogo, el respeto mutuo y la cooperación internacional.
Llamamos a la comunidad internacional, a movimientos progresistas, a organizaciones de la sociedad civil y a naciones amantes de la paz a rechazar esta escalada, exigir el fin inmediato e incondicional del bloqueo estadounidense y a oponerse a toda forma de medidas coercitivas unilaterales.
La historia –aseguró el pronunciamiento- demuestra que la agresión imperial fracasa frente a la solidaridad, la justicia y la autodeterminación, mientras advirtió que Cuba no está sola y cuenta, entre muchos países, con Zimbabwe.
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