Como peligro inminente, la captura ilegal es una mayor amenaza para las aves en Cuba que el cambio climático, dijo el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), al reproducir tal afirmación realizada en una entrevista por el doctor Hiram González, biólogo y especialista del Instituto Cubano de Biodiversidad de la Agencia de Medio Ambiente.
Según datos obtenidos en un censo, la captura ilegal de aves silvestres en el archipiélago ha duplicado su alcance geográfico, pasando de 98 localidades en 2021 a 199 en apenas el último trimestre de 2025.
Esto ilustra la escala de una crisis que el doctor González, con 50 años de experiencia profesional, califica como una «verdadera masacre» que está causando extinciones locales y dañando el patrimonio natural de la nación.
El experto expuso las múltiples dimensiones de un problema que ha mutado de una tradición cultural a un negocio comercial descontrolado.
«Antes era una tradición, alguna jilguerita, algún pajarito. Ahora esas capturas se han incrementado con fines comerciales y son masivas», explicó.
Precisó que este comercio ilegal no solo afecta a especies migratorias, que pasan entre seis y ocho meses en el archipiélago, sino que está diezmando poblaciones de aves endémicas y amenazadas como la cotorra, el catey, el tomeguín del pinar y el negrito.
La metodología es particularmente destructiva, dijo, pues para capturar a especies como la cotorra y el catey, los traficantes talan los árboles y palmas donde anidan, destruyendo así hábitats cruciales para estas y otras especies.
«No hay grupo que pueda resistir esta masacre», advirtió el biólogo.
Cuba cuenta con un sólido entramado legal para proteger su avifauna, desde la Constitución de la República y el Código Penal hasta la Ley 150 del Sistema de los Recursos Naturales y el Medio Ambiente, además de ser signataria de convenios internacionales.
Las sanciones por capturar aves silvestres incluyen multas elevadas e incluso privación de libertad.
Sin embargo, el doctor González sostuvo que «se está incumpliendo la legislación como tal» y exhortó a incrementar el apoyo de las autoridades.
El especialista detalló las funciones ecológicas vitales que cumplen las aves y que se ven comprometidas por su captura.
Entre ellas mencionó el control biológico (eliminan plagas de insectos, ratas y ratones), y la dispersión de semillas, pues muchas especies son frugívoras y esenciales para la regeneración de bosques y agroecosistemas.
Además, llevan a cabo la polinización, con lo que contribuyen a la fecundidad de las plantas, y realizan transferencia de nutrientes y genética entre ecosistemas.
oda/lpn













