Firmada por el periodista Factor Méndez y publicada por el diario local La Hora, subrayó primero la disposición de las autoridades de la isla a un diálogo sobre cualquier tema con la nación norteña, sin presiones, en una posición de iguales y respeto a la soberanía.
Recordó que el mandatario estadounidense Donald Trump, después de lo acontecido en Venezuela el 3 de enero pasado, lanzó amenazas a otras administraciones latinoamericanas, se refirió a Nicaragua, Cuba, Colombia y México.
Advirtió que también podían ser invadidos y se refirió a ellos despectivamente, aunque después matizó su percepción sobre algunos, conducta típica del presidente imperial que con frecuencia cambia de opinión, añadió.
Luego del mes del secuestro del jefe de Estado venezolano Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores, acotó, “el señor Trump firmó una orden ejecutiva que impone un bloqueo total al suministro de combustibles a Cuba”.
Además, remarcó, amenazó con imponer aranceles a terceros países que comercien petróleo con el país caribeño, lo cual constituye “otro agravio al Derecho internacional de los Estados, a la Carta de Naciones Unidas y al amplio catálogo de derechos humanos universales”.
Esa disposición imperial –destacó- despertó indignación entre líderes mundiales, organizaciones sociales de solidaridad, bloques de naciones y personalidades internacionales que emitieron declaraciones, comunicados y mensajes de solidaridad con el pueblo y Gobierno de Cuba.
Todas las voces son de repudio y condena a esas disposiciones imperiales y, rememoran que la isla soportó más de 67 años de bloqueo económico, comercial y financiero, que ha provocado graves daños a la economía y a la calidad de vida de su población, amplió.
Llamó a no olvidar que año con año en la Asamblea de Naciones Unidas una aplastante mayoría de países del mundo, condenan al Gobierno imperial y exigen eliminar el bloqueo inhumano impuesto a Cuba.
Este es otro momento difícil de crisis grave y crucial para la Revolución antillana, quizá hasta hoy, solo superada por la crisis de 1962 por la instalación de misiles soviéticos en la isla que escaló al punto de, amenazar con una confrontación nuclear que puso en riesgo la existencia de la humanidad, enfatizó el autor.
Pero Cuba no está sola, la solidaridad internacional a todos los niveles no se ha hecho esperar, aseveró.
Consideró que “es momento de cerrar filas contra este nuevo abuso que, además de violar el derecho internacional y derechos humanos, es una clara amenaza a la soberanía de las demás naciones”.
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