Fuentes de la administración revelaron que miembros del gabinete podrían pedir en privado la renuncia de Starmer, tras la salida de su jefe de gabinete, Morgan McSweeney, quien asumió la responsabilidad por la polémica designación.
La renuncia de McSweeney no absuelve al premier, pues fue él quien tomó la decisión final de enviar al veterano laborista como embajador, destaca el reporte, señalando la gravedad de la crisis política interna.
Entre sus potenciales sucesores se mencionan al ministro de Salud, Wes Streeting, y a la ex viceprimera ministra Angela Rayner, en un escenario de crisis de liderazgo.
La situación expone las profundas divisiones dentro del ejecutivo y la creciente presión por estándares éticos tras los escándalos de Epstein en la escena política global.
Mientras el caso refleja el riesgo de contagio reputacional para figuras públicas asociadas, directa o indirectamente, con la red del financiero condenado, incluso años después de su muerte.
En 2019, el empresario estadounidense Jeffrey Epstein Epstein fue acusado en Estados Unidos de tráfico sexual de menores, enfrentando hasta 40 años de prisión y conspiración para cometer dicho tráfico.
La fiscalía afirmó que el sujeto abusó sexualmente de docenas de menores entre 2002 y 2005, pagándoles en efectivo y utilizando a algunas para reclutar a otras, con algunas víctimas de tan solo 14 años.
En julio de 2019, un tribunal de Manhattan le denegó la libertad bajo fianza y, ese mismo mes, Epstein apareció muerto en su celda. Las autoridades afirman que se suicidó.
La semana pasada, la fiscalía estadounidense anunció que había completado la publicación de los materiales relacionados con el caso Epstein, más de 3,5 millones de archivos que incluyeron más de dos mil vídeos y 180 mil imágenes.
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