Firmada por el analista Marcelo Colussi, recordó que estas acciones descabelladas para justificar aventuras imperiales son norma común en Washington, “no importa si el gobernante de turno es demócrata o republicano”.
A lo largo de la historia, acotó, la lista de mentiras absurdas es interminable, pero cada caso, sin importar el grado de disparate en juego, le resultan funcionales.
Señaló las maniobras para contener el comunismo internacional, en Guatemala (1954), Chile (1973), Granada (1983) e el Plan Cóndor, entre otros.
Mencionó el supuesto combate al narcotráfico, Plan Colombia, rebautizado Patriota (a partir del 2000) y la reciente intervención en Venezuela con el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Cada acción político-militar impulsada por la Casa Blanca, encubierta o abierta, siempre a favor de sus grandes compañías, tuvo como justificación alguna patraña, remarcó.
La máxima del nazi Goebbels de “mentir y mentir incansablemente” parece dar buenos resultados, porque esas falsedades se convierten en las “verdades” que el imperio necesita presentar para justificarse, consideró el autor.
Con Cuba pasa algo especial: no busca hacer caer la revolución porque allí no hay recursos que robar ni para defender intereses empresariales, escribió el sicólogo.
La ataca desde hace más de seis décadas porque la isla constituye un ejemplo de dignidad y soberanía, que construyó un modelo socialista en las narices del imperio, precisó.
Además, afirmó, “no se ha doblegado en estos largos años de ataques varios, con un miserable bloqueo que es repudiado por medio mundo, pero que no ceja, y que ahora se profundiza”.
Después de haber ensayado interminables recursos para hacer caer el proceso cubano, ahora el actual mandatario del imperio, Donald Trump, ve en la revolución una “amenaza inusual y extraordinaria”, describió.
Por su presunto apoyo a grupos terroristas que complotan contra la potencia del norte, por lo que impulsa un embargo petrolero y un descomunal ajuste del bloqueo, añadió.
Estados Unidos, amplió Colussi, impide a los países de la región seguir manteniendo en sus territorios a las Brigadas Médicas Cubanas, por las que los gobiernos de las naciones beneficiadas pagan una cantidad a La Habana.
Este feroz recrudecimiento del bloqueo tiene características de genocidio, de delito de lesa humanidad, lisa y llanamente, advirtió Colussi.
En Cuba no hay recursos que rapiñar: ¡hay dignidad de una nación que produjo una revolución socialista hace 67 años y que, pese a terribles dificultades, continúa siendo un referente y defendiendo un modelo no capitalista!, comentó.
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