Durante una visita al Instituto Butantan, en São Paulo, el mandatario criticó el unilateralismo en las relaciones internacionales y sostuvo que Brasil no tendrá un papel subalterno.
Lula afirmó que su país no busca imponer superioridad sobre sus vecinos, pero tampoco acepta un rol subordinado respecto a las grandes potencias mundiales. «No quiero tener supremacía sobre Uruguay ni sobre Bolivia. Pero tampoco quiero ser inferior a Estados Unidos ni a China», afirmó.
Además, en cuanto a los vínculos con Washington y Beijing, enfatizó que Brasil no está adoptando una postura de alineamiento automático con ninguna de las luchas globales de poder. «No estamos eligiendo entre China y Estados Unidos. Estamos eligiendo lo que es mejor para nuestro país”.
El gobernante señaló que no pretende entrar en confrontaciones directas con el presidente estadounidense Donald Trump, y subrayó que la estrategia brasileña se centra en disputar espacio político y diplomático en el debate internacional.
“La pelea de Brasil es la construcción de la narrativa”, afirmó el jefe de Estado, al referirse a las declaraciones de poderío militar atribuidas al mandatario norteamericano y descartar cualquier escenario de enfrentamiento.
El gobernante defendió el multilateralismo como un instrumento esencial para la estabilidad global y recordó que este enfoque permitió, tras la Segunda Guerra Mundial, una mayor armonía entre los Estados.
Asimismo, criticó la lógica de imposición del más fuerte sobre el más débil y aseguró que ese modelo no responde a los intereses brasileños, al reiterar que el país actuará conforme a sus prioridades nacionales.
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