En un mensaje transmitido por su portavoz adjunto, Farhan Haq, el titular de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señaló que casi 10 millones de personas -más de dos tercios de la población de ese país- necesitan asistencia humanitaria para sobrevivir y siguen soportando el peso del conflicto.
Además, alertó sobre el impacto de los combates entre el Ejército y las llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido, los ataques y los saqueos en el trabajo de los grupos de ayuda, en las instalaciones sanitarias y la estabilidad de las rutas de suministro.
Según Guterres, se “están paralizando las operaciones humanitarias y cerrando servicios esenciales, lo que pone en grave peligro a la población civil”.
Asimismo, condenó la incautación de vehículos (incluida una ambulancia), las agresiones contra instalaciones de salud, un convoy del Programa Mundial de Alimentos y oficinas de organizaciones que brindan atención a los niños.
La violencia provocó también desplazamientos masivos: más de 370 mil personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en lo que va de año, detalló el comunicado y alertó sobre la existencia de un brote de cólera.
Guterres pidió a todas las partes que “detengan de forma inmediata y decisiva todas las operaciones militares, reduzcan las tensiones mediante el diálogo, respeten el derecho internacional, protejan a los civiles y garanticen un acceso humanitario seguro y sostenido.
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