Luego de una intervención consagrada al accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero, la derecha salió en tromba contra el Ejecutivo a quien culpó del siniestro, lo llamó «autor de un crimen», y lo conminó a presentarse ante la justicia para dirimir el asunto.
Pero más allá, el propio Abascal fustigó a Sánchez por ir a Dubai a ‘anunciar la censura en las redes sociales’, con lo cual, aseguró, pretende prohibir las redes sociales, aunque lo disfrace con un intento de proteger a los menores.
El máximo responsable de la ultraderecha también se había alineado antes con el billonario Elon Musk, dueño entre otros medios de X, y con Pavel Durov (Telegram), lo cual fue criticado por Sánchez.
El presidente del Gobierno acusó a Musk de ‘destruir la salud mental’ de los ciudadanos y más concretamente de los jóvenes y alertó de que ‘hay que tomar el control de las redes sociales porque se está haciendo caja con la salud mental de los ciudadanos y ciudadanas, y particularmente de la gente joven’.
Musk, al que defiende el señor Abascal, dijo el jefe del Ejecutivo, es ‘un billonario que infringe constantemente las leyes españolas’ y que ‘está destruyendo la salud mental’ del conjunto de la ciudadanía y ‘de los más vulnerables’ como son los jóvenes.
‘No es un debate entre izquierda y derecha, es un debate social’, y hay ‘muchas familias’ que votan al PP y a Vox ‘muy preocupados con los contenidos a los cuales acceden sus hijos e hijas en las redes sociales’.
Además, Sánchez valoró que ‘una de las reacciones más interesantes’ a sus medidas ‘ha sido el de la propia comunidad científica y de la salud’.
Los propios profesionales sanitarios aplaudieron esta decisión porque son muy conscientes, somos perfectamente conscientes de lo que está en juego, recalcó.
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