El ajuste representa aproximadamente uno de cada 14 empleados de la plantilla global, compuesta por 87 mil trabajadores, y afectará prioritariamente a Europa y otras plazas consideradas de baja proyección comercial, detalló el diario De Telegraaf.
La corporación, propietaria además de las marcas Tiger y Amstel, reconoció que su rentabilidad crecerá lentamente en el próximo quinquenio y anunció un plan de «optimización de recursos» para recuperar la confianza inversionista, precisó el reporte financiero.
Analistas del sector consultados por el medio atribuyeron la contracción del mercado cervecero a la erosión del poder adquisitivo, condiciones climáticas adversas y la creciente competencia de bebidas alternativas, fenómeno que afecta también a rivales como la danesa Carlsberg.
La salida del consejero delegado Dolf van den Brink, prevista para mayo próximo, añade incertidumbre al proceso de transformación empresarial, pues aún no se designa sucesor al frente del consorcio con sede en Leiden.
El anuncio de Heineken se suma a una ola de despidos en el sector de bienes de consumo europeo, golpeado por la inflación persistente y los cambios en los hábitos de compra posteriores a la pandemia de Covid-19.
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