Fotos: Roberto F. Campos (FotosPL)
Se trata de piezas de museo al aire libre, que parecen mantener su vigencia, y de hecho lo es, pues como ya es tradición, todas las noches a las 21:00 hora local se dispara uno de ellos desde la Fortaleza de La Cabaña, para deleite de muchos turistas que acuden al lugar.
Son guardianes de piedra y bronce que atraen a los viajeros, pues a lo largo del malecón habanero, en las entradas de fortalezas imponentes y en plazas históricas, se alinean silenciosos testigos que resistieron al tiempo, el salitre y la historia misma.

Los cañones coloniales que aún se conservan en La Habana no son solo reliquias militares, son poderosos imanes turísticos y elementos tangibles que conectan al visitante con la época en que la ciudad era la Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales.
Estas piezas de artillería, fundidas principalmente en los siglos XVIII y XIX en España (con marcas de fundiciones como Sevilla o Barcelona) y en algunos casos en Cuba, cumplieron una función defensiva crucial.
La Habana, por su bahía de bolsillo y su estratégica posición, era el punto de reunión de las flotas de Indias, cargadas de tesoros.
Protegerla era vital para la Corona española. Fortalezas como El Morro, La Cabaña, La Punta y el Castillo de la Real Fuerza fueron dotadas con cientos de cañones, cuyas baterías cruzaban fuegos para cerrar la entrada a la bahía mediante una cadena, o defendían los flancos terrestres.
Hoy, su valor trasciende lo histórico para convertirse en un componente esencial de la experiencia turística. Su impacto se manifiesta de varias formas.
La primera que mencionan los guías históricos y turísticos apunta al Paisaje Histórico y Fotogénico, como estampa de un cañón apuntando desde las murallas del Morro hacia el mar azul es una de las postales más icónicas de La Habana.
Está la ya mencionada Atracción en Ceremonias y Eventos, con El Cañonazo de las 9, la ceremonia que cada noche en La Cabaña recrea el aviso del cierre de las murallas de la ciudad.

Mencionan también el Valor Museístico y Educativo, y la Integración en Rutas Turísticas.
La conservación de estas piezas es un desafío constante. La corrosión por el clima marino es su principal enemigo, aunque su mantenimiento es una prioridad. En definitiva, los cañones coloniales de La Habana mutaron de armas de guerra a símbolos de bienvenida.
Su bronce ya no lanza proyectiles, sino que dispara la imaginación de los viajeros, ofreciendo una conexión dramática y tangible con un pasado de galeones, conquista y defensa.
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