Mediante un comunicado, la agrupación reprobó además la adopción y aplicación de medidas coercitivas unilaterales de alcance extraterritorial destinadas a impedir que terceros Estados, entidades públicas o privadas suministren bienes, servicios y recursos estratégicos -incluido el petróleo y sus derivados- a la isla.
Estas acciones –acotó- constituyen una violación grave y sistemática del derecho internacional y contravienen los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.
Además, amplió, vulneran de forma directa los principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos, igualdad jurídica de los Estados y prohibición de la injerencia en los asuntos internos.
El bloqueo, por su naturaleza integral, prolongada y deliberada, produce efectos directos y previsibles sobre la población civil, afectando de manera severa el acceso a alimentos, medicamentos, energía, servicios de salud, transporte y demás bienes indispensables para la supervivencia y la vida digna, describió.
Las restricciones impuestas al suministro de combustibles tienen un impacto estructural sobre el funcionamiento del sistema sanitario, la producción de alimentos y los servicios esenciales, señaló en el texto.
Propician un daño generalizado que compromete la vida, la salud y la integridad de millones de personas, advirtió.
Por su carácter sistemático, su intencionalidad y la magnitud del sufrimiento humano que provoca, este conjunto de medidas se configura como una práctica prohibida por el derecho internacional y constituye un crimen de lesa humanidad, comentó.
En consecuencia, expresó su plena y activa solidaridad con el pueblo de Cuba, víctima de políticas de castigo colectivo incompatibles con el orden jurídico internacional y los principios universales de derechos humanos.
Reafirmó su compromiso con la defensa irrestricta del derecho de los pueblos a la autodeterminación.
Exhortó a la comunidad internacional a rechazar, denunciar y poner fin de manera inmediata a estas medidas ilegales, inhumanas y contrarias a los principios fundamentales que rigen la convivencia entre los Estados.
Winaq se fundó en 2008 y estuvo vinculado entonces a la figura de la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, quien ayudó a impulsar la movilización indígena–mestiza hacia los temas partidarios.
Surgió en un contexto en que los pueblos originarios de este territorio centroamericano buscaban mayor representación política y visibilidad en el Estado.
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