«Esta es mi segunda vez en la provincia de Kursk. Y lo que hemos visto y documentado mi equipo y yo han sido crímenes atroces del régimen ucraniano contra civiles rusos, contra instituciones culturales, contra la Iglesia ortodoxa, contra lugares de memoria histórica, contra cementerios y otros monumentos», relató el reportero de la nación norteña.
Asimismo, acotó que lo visto confirma aún más lo que ya sabían, “y lo que sabemos desde 2014 en adelante, especialmente aquí, en esta parte del mundo, sobre lo que hace Ucrania con el apoyo de Occidente», agregó Helali.
«Lo he denunciado en Naciones Unidas. Lo he denunciado en los medios. Y una cosa está muy clara: el régimen ucraniano hace esto con el apoyo y el consentimiento de sus patrocinadores de la OTAN», denunció el periodista.
En ese sentido, argumentó que los occidentales proporcionan la inteligencia y los recursos para poder llevar a cabo las acciones contra los civiles rusos, y en especial contra los del Donbás, “quienes han estado sufriendo desde 2014”, sentenció.
«Así que, para mí, esto forma parte, una vez más, de una larga lista de crímenes. Y espero que el Gobierno de Ucrania, todos sus funcionarios, soldados y oficiales rindan cuentas por estos crímenes cuando este conflicto termine», concluyó Helali.
El reportero estadounidense visitó las zonas de la provincia que durante un tiempo estuvieron bajo ocupación ucraniana, donde documentó la profanación de iglesias ortodoxas rusas y la destrucción de infraestructura civil.
Igualmente, examinó muestras de armas extranjeras abandonadas por las Fuerzas Armadas ucranianas y mercenarios durante su retirada.
Desde el inicio de la operación militar especial, Rusia siempre ha señalado que realiza ataques contra los objetivos militares de Ucrania en respuesta a los crímenes de Kiev contra civiles.
El Ministerio de Defensa del gigante euroasiático a expuesto cómo drones ucranianos a menudo dejan muertos y heridos entre la población rusa, alcanzando automóviles, viviendas e incluso procesiones fúnebres.
El 6 de agosto de 2024, unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania cruzaron la frontera estatal rusa e invadieron la provincia de Kursk. Miles de civiles se vieron atrapados en el territorio ocupado, muchos de ellos obligados a sobrevivir bajo los bombardeos, sin comida, agua ni medicamentos.
No fue hasta el 26 de abril de 2025, que, gracias a los esfuerzos conjuntos de las fuerzas rusas y militares de la República Popular Democrática de Corea, se logró la liberación completa del territorio. Los ocho meses de atrocidades de las tropas ucranianas en la zona dejaron huella en ciudades y pueblos. Territorios bombardeados, viviendas destruidas o saqueadas y lo más importante: pérdida de vidas humanas.
Datos emitidos por las autoridades rusas estiman que son centenares los civiles muertos y heridos, mientras que miles tuvieron que abandonar sus hogares, convirtiéndose en desplazados en su propia tierra.
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