Faroles rojos en las calles, adornos en las puertas con buenos augurios, caracteres para la suerte, sonido de tambores y variedad de olores acompañan la salida de la Serpiente para dar paso al Caballo.
Esta jornada también se caracteriza por la limpieza profunda del hogar, destinada a barrer la mala suerte del año anterior, y la colocación de decoraciones rojas.
El Nuevo Año Lunar, también conocido como Fiesta de la Primavera, es la celebración tradicional más importante en China y en muchas comunidades asiáticas en el mundo.
El origen se remonta a una antigua leyenda milenaria acerca del monstruo Nian, que aterrorizaba a los aldeanos una vez al año.
Según la tradición, el color rojo y los ruidos fuertes, como los de los petardos, ahuyentaron a esta criatura.
Desde entonces, las familias decoran sus hogares con papel rojo, encienden antorchas y lanzan fuegos de artificio para alejar a los malos espíritus.
Durante las festividades se realizan rituales como la limpieza del hogar para desechar la mala suerte y la decoración con elementos rojos para atraer la buena fortuna.
Otras tradiciones incluyen la cena de reunión familiar, durante las cuales se sirven platos simbólicos como pescado (que alude a abundancia), dumplings (riqueza) y fideos (longevidad).
Los sobres rojos (hongbao) con dinero se entregan a los niños y jóvenes como símbolo de buena fortuna.
Más allá de las tradiciones, los feriados de nueve días que acompañan la Fiesta de la Primavera propician el consumo interno entre los chinos.
De hecho, el Nuevo Año Lunar también es conocido por el “Chunyun”, el mayor movimiento migratorio del mundo, con millones de viajeros que visitan sus familias y hacen turismo.
De acuerdo con autoridades, este año se prevé que el número de viajes transregionales de pasajeros en el país alcance un récord histórico de 9.500 millones.
Este año la llegada del Nuevo Año Lunar se celebra el 17 de febrero, sin embargo la temporada alta de viajes de 2026 comenzó el 2 de febrero y concluirá el 13 de marzo.
ro/idm






