El boricua no paró de bailar, intercambió con el público que le siguió la letra y celebró su retorno con una energía sobre el escenario como si el tiempo no hubiera pasado.
La marca temporal la evidenciaron la mayoría de mujeres, muchas ya con hijos y no pocas abuelas, según censo que el cantautor hizo a mano alzada y que arrojó una ventaja de 80 sobre 20 de presencia femenina.
Salomé, Boom boom, Provócame, Caprichosa y Baila baila, fueron los primeros temas de un repertorio de 27 canciones ofrecidas al agradecido público.
“Hace diez años que no nos veíamos las caritas”, recordó el artista a mitad del espectáculo, en referencia al show frustrado por la pandemia en 2020.
Las dos horas de concierto resultaron contrapunteo entre su pop provocador del baile, y su faceta de baladista íntimo, que compaginó con cuerpo bailable y bajadas a la platea para dar la mano a sus seguidoras.
Al final fue una fiesta de retorno, en la que el protagonista demostró que 57 años no son nada, aunque 10 de ausencia se sintieron.
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