La escuadra dirigida por Leonardo Cárdenas salió al diamante con la misma intensidad mostrada horas antes en su estreno en su nocaut ante Aruba. No hubo concesiones ni tanteos prolongados: desde el primer capítulo los bates caribeños marcaron territorio y dejaron claro que su favoritismo no era casualidad.
Un sencillo bien colocado abrió la grieta y, acto seguido, los dobles consecutivos de Reinier Vera y Osvaldo Pérez hicieron retumbar las gradas. Cuatro carreras en esa entrada inicial bastaron para inclinar la balanza y obligar a Panamá a remar contracorriente desde temprano, ante un rival que no suele perdonar ventajas.
El conjunto cubano jugó con serenidad y colmillo. Mientras la defensa convertía cada rodado en rutina y cada elevado en certeza, la ofensiva mantuvo la presión constante.
Héctor Castillo, hombre proa en la alineación, se encargó de poner la rúbrica: desapareció la pelota en los episodios quinto y sexto, batazos largos que ampliaron la diferencia y dejaron sin margen de reacción a los canaleros.
Desde la lomita, Alain Román volvió a mostrarse intratable. El as de la rotación caminó cinco entradas con apenas un hit permitido y ocho ponches recetados. Su dominio fue tal que, en dos presentaciones durante la jornada, acumuló 15 abanicados en apenas ocho capítulos de labor, números que hablan de control, potencia y oficio.
La carrera panameña, solitaria y tardía, no alteró el guion. Cuba manejó el trámite con madurez, consciente de que cada victoria en esta fase puede resultar determinante para asegurar un puesto entre los tres primeros del grupo A y avanzar a la Superronda.
El Panamericano que acoge esta ciudad colombiana concede seis boletos a los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y cinco cupos para la primera fase de la Copa Mundial. En cuanto a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, los antillanos ya tienen asegurada su presencia, pero compiten aquí con la mira puesta en metas mayores.
Mañana el desafío será ante Puerto Rico y el lunes cerrarán la etapa clasificatoria frente a Argentina, uno de los elencos favoritos. Por ahora, Cuba camina firme, en Montería no solo gana partidos: impone carácter y deja claro que su ambición es tan amplia como el horizonte que se abre más allá de este diamante.
jcm/blc













