“Levantamos nuestra voz, una vez más, contra el bloqueo económico, comercial y financiero, una política que por más de seis décadas ha intentado rendir por hambre y necesidades a un pueblo digno”, afirmó al agradecer la Cantata Revolucionaria Abajo el Bloqueo, protagonizada en el patio de la misión diplomática por decenas de artistas bolivianos.
Pérez resaltó la sólida respuesta a la convocatoria del Movimiento Boliviano de Solidaridad con Cuba-La Paz de embajadores, otros diplomáticos acreditados y, en particular, una representación del Grupo Latinoamericano y Caribeño en Bolivia, junto a quienes se encontraban cientos de integrantes de agrupaciones políticas y movimientos sociales, así como artistas, intelectuales y medios de prensa.

Ante ellos, explicó que las represalias de Washington no son una simple diferencia política, sino una estrategia sistemática de asfixia económica, orientada a quebrar la voluntad soberana de la Revolución y castigar a millones de familias que nada tienen que ver con decisiones geopolíticas.
“Las nuevas medidas de cerco petrolero contra la isla -dijo la diplomática- constituyen una escalada peligrosa y profundamente inhumana”.
Describió que limitar el acceso de Cuba al combustible significa afectar hospitales, transporte público; producción de alimentos, generación eléctrica.
Indicó que se trata de una agresión directa contra la vida cotidiana del pueblo; un intento deliberado de provocar largos apagones, escasez y desesperanza, para fabricar un escenario de inestabilidad y un estallido interno.
“Eso no es política exterior. Es castigo colectivo, es una guerra de cuarta generación, una expresión más del fascismo en el siglo XXI”, sostuvo enfática.
Aclaró que el bloqueo no solo viola el derecho internacional y los principios de libre comercio, y recordó que año tras año en los foros multilaterales esa política anacrónica, fracasada y moralmente indefendible es condenada y rechazada mayoritariamente.

“Frente al bloqueo y el cerco petrolero respondemos con dignidad, con unidad, y con la firme convicción de que ningún imperio puede apagar la voluntad de un pueblo que ha decidido su destino”, concluyó la embajadora.
Durante la velada, en gesto de solidaridad con Cuba, la principal cultora del arte plumaria en Bolivia, Alexandra Bravo, entregó a la embajadora una obra inspirada en José Martí (1853-1895) en la cual quedó plasmada el llamado del autor de Nuestra América a la unidad continental, mientras que el cineasta italiano Walter Uliano Pisteli entregó a la embajadora una copia de su documental Che Guevara en el Siglo XXI.
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