La ausencia de campañas de control de insectos y el deterioro de las condiciones de vida duplicó el sufrimiento de los residentes y exacerbó los riesgos para la salud, especialmente entre niños y ancianos, advirtió la agencia oficial de noticias (Wafa).
“Intento dormir, pero la intensa picazón por las picaduras de pulgas no cesa, y no tenemos ningún pesticida ni medio de protección para deshacernos de ellas”, lamentó Doha Al-Sarsawi, de 25 años, una desplazada de la ciudad de Gaza que vive en Al-Mawasi.
Relató que su hijo de dos años llora sin parar durante toda la noche debido a las constantes picaduras.
Por su parte, Saeed Hamad, de 60 años, señaló que la situación es insoportable, y afirmó que los niños no pueden dormir debido a la gravedad de las picaduras, ante la ausencia de medicamentos y materiales de control.
Mi hija menor sufre de ampollas y erupciones en la piel por todo el cuerpo debido a la propagación de pulgas, subrayó.
Mahmoud Al-Aqqad, de 42 años, explicó que se despierta en mitad de la noche y encuentra su ropa manchada de sangre debido a las picaduras.
Casi a diario, tanto las agencias de la ONU como diversas ONG y las autoridades de Gaza alerta sobre la crisis humanitaria en el territorio por la destrucción causada debido a los ataques israelíes y el bloqueo a la entrada de productos vitales, en especial medicinas y alimentos.
Esta semana, el director de asistencia médica en el enclave costero, Bassam Zaqout, alertó sobre el empeoramiento del problema y señaló que la situación sanitaria se dirige hacia una etapa peligrosa sin precedentes.
Zaqout explicó que el sector de la salud experimenta un estado de “estancamiento mortal” como resultado del continuo asedio y la falta de suministros médicos en un momento en que las tasas de pobreza y desempleo aumentan.
Denunció el gran número de personas desplazadas que están hacinadas en tiendas de campaña y refugios, lo cual duplica los riesgos para la salud y aumenta la presión sobre las instalaciones médicas agotadas.
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